La mayoría de los equipos funcionan, pero no necesariamente trabajan bien en conjunto. En la urgencia de los resultados, lo que suele quedar afuera es el espacio para mirarse, escucharse y ajustar la dirección.
Creo en equipos que no solo resuelven tareas, sino que también se animan a revisar cómo lo están haciendo. Equipos que desarrollan una verdadera actitud de aprendizaje, que hacen pausas para mirar sus dinámicas, sus conversaciones y la forma en que se vinculan. Estoy convencida de que, cuando eso cambia, cambia todo.
Ahí es donde elijo trabajar.
Combino mi formación como Coach Ontológica, Técnica en Recreación y mi recorrido en Ciencias de la Educación para diseñar propuestas con un sólido sustento pedagógico y metodológico. Hace más de 15 años que acompaño a organizaciones diseñando espacios que rompen con la inercia del día a día. Busco crear experiencias donde las personas no solo escuchen, sino que participen, prueben, se incomoden, piensen y conecten.
Mi enfoque integra tres dimensiones fundamentales: cabeza, cuerpo y emoción. Trabajo para que lo vivido no quede solo en una buena idea, sino que tenga un impacto real, profundo y duradero en la forma en que el equipo colabora cada mañana.